Evolución a través de la innovación

Evolución a través de la innovación

La Rioja avista un futuro marcado por la tecnología, el desarrollo y la investigación

Luismi Cámara
LUISMI CÁMARALogroño

Innovar o morir. Tan rotundo como revelador. Investigación, desarrollo e innovación. I+D+i. Son términos que brotan de las bocas de responsables de la Administración pública, de la empresa privada, del ámbito educativo o de cualquiera que haga referencia al futuro más cercano y señale las pautas a seguir en ese camino hacia adelante. El progreso y la supervivencia dependen de ello.

En La Rioja ya hay muchos que son conscientes de que deben dar salida a su espíritu innovador. Si no lo tienen, saben que deben rodearse de personas, de profesionales que sí cuenten con él y miren más allá. No porque sea malo lo que se hace ahora, sino porque el porvenir ofrece unas posibilidades inmensas que hay que perseguir, buscar y atrapar. El horizonte no está tan lejos, pero hay que saber cómo acercarse a él, aprender cómo aprovecharlo y entender que, cuando ya se considere alcanzado, se alejará para exigir más evolución.

Esa necesidad de avanzar se puede transformar en virtud. La Rioja puede presumir de contar con un vivero de empresas emprendedoras, de iniciativas atrevidas, de ayuntamientos e instituciones comprometidas que permiten mirar al frente en positivo, con un optimismo consciente, en un entorno innovador adecuado.

El horizonte no está tan lejos pero hay que saber cómo acercarse a él y cómo aprovecharlo

La Rioja puede presumir de contar con un vivero de empresas emprendedoras

La agricultura y el vino, sectores que están ligados a la esencia de La Rioja desde el principio de los tiempos y que tienen unas sólidas bases ancladas en las tradiciones, en las costumbres, hace ya tiempo que trabajan, desde el respeto a ese bagaje de sus antiguos, con la inestimable ayuda de los avances tecnológicos. Persiguen con ellos un mejor rendimiento, la optimización de recursos y la mejora de la calidad y de la rentabilidad del producto. En muchos aspectos, se han puesto a la cabeza del +D+i en la comunidad y se han convertido en referencia de cómo se deben hacer las cosas para que las arraigos se conserven y pervivan adaptados a los nuevos tiempos.

Así, no sorprende que el bodeguero Carlos Moro, de Bodegas Matarromera, haya sido distinguido con el Premio Nacional de Innovación y Diseño en la categoría «Trayectoria Innovadora». Éste es el premio más alto que se otorga en España en este campo y que reconoce a empresarios y profesionales con una trayectoria excelente y ejemplar durante al menos diez años y en la que la innovación haya sido una de las características relevantes.

La cifra

100 por cien. La Agenda Digital contempla que toda la población riojana tenga acceso a redes de conexión ultrarrápida en 2020.

Cultura de la innovación

Moro, a su vez, es vicepresidente de la Fundación Riojana para la Innovación (FRI). Esta institución, que surgió en 2010 como un proyecto privado y colectivo, nació con el objetivo tan ambicioso como innegociable de «difundir la cultura de la innovación como herramienta de desarrollo social y económico de La Rioja» y con la idea cristalina de implicar a los componentes de los tres actores en las que se sustenta: la empresa, la administración y la universidad.

El presidente del Gobierno de La Rioja y de la FRI, José Ignacio Ceniceros, afirmaba la pasada semana en la inauguración del Foro de la Innovación 2018 que «la tecnología ha cambiado algunas reglas» y que la obligación de todos era «aprovechar este momento para ser protagonistas de nuestro propio destino».

Desde luego, la empresa privada lo está intentando, generando un ecosistema que, cada vez más, encuentra respuestas positivas fuera de las fronteras regionales, entre gigantes con los que sólo la valentía y la confianza para asaltar el complicado mercado global ha permitido ver que se puede, quizás no competir, pero sí encontrar un espacio y colaborar.

Mientras, desde la Universidad de La Rioja, la apuesta del rector Julio Rubio pasa por «invertir más en investigación e innovación» para que la universidad «pueda seguir mejorando en su labor como motor de transformación social».

El jefe del Ejecutivo regional defendía que este año se había destinado más de 78 millones de euros a I+D+i, con un incremento interanual cercano al 4%, y animaba a la sociedad riojana a abrirse «a la irrupción masiva de la tecnología, un fenómeno que afecta a todas las áreas del conocimiento y del sistema productivo».

Además, la comunidad está inmersa en el segundo año del V Plan Riojano de Investigación, Desarrollo Tecnológico e Innovación 2017-2020, que contempla una inversión de 401 millones de euros cofinanciada entre las empresas (225,4 millones), la Universidad (106,4) y la Administración (69,7) y, como se explicó en julio pasado en su presentación, pretende «la generación de conocimiento en todos los campos del saber, en beneficio de la sociedad riojana, mediante el fomento de la investigación científica, el desarrollo y la innovación tecnológica».

El foco es el ciudadano

La mejora de la atención y el servicio al ciudadano es otra de las motivaciones de la Administración y, en ello están los consistorios riojanos y el Gobierno regional.

Desde este ámbito, todo debe focalizarse en el ciudadano y a él hay que suministrar la tecnología y las herramientas para su beneficio. Esto es, facilitarle las gestiones administrativas, permitirle sentirse escuchado en las decisiones de sus representantes mediante canales de participación o mostrarle con transparencia ejemplar las partidas de ingresos o gastos públicos, entre otros.

Por eso, Alfonso Domínguez, consejero riojano de Administración Pública, advertía en las recientes jornadas de Futuro en Español en Santiago de Chile de la aparición de la «exclusión social» si no se da «acceso a la digitalización» a todas las personas.

Para evitar el problema, explicó que el Ejecutivo al que pertenece está promoviendo algunas medidas como la mejora en infraestructuras de conectividad para el acceso en una región con una población dispersa. Así, desde su Consejería se ha impulsado la Agenda Digital 2020, que tiene como meta llegar al 2020 con el 100% de la población con acceso a redes de conexión ultrarrápida. En 2018 se espera haberlo facilitado a 280.000 habitantes de 47 municipios (casi el 90% de los riojanos).

Logroño lidera la batalla de las poblaciones riojanas por intentar adaptarse (incluso, anticiparse) lo más rápido posible a las necesidades de su población y mejorar su calidad de vida aprovechando todo lo bueno que las nuevas tecnologías y la innovación ofrecen.

La capital sigue en su apuesta de transformación pionera en una Smart City, con la constante búsqueda del ahorro energético, la sostenibilidad, la accesibilidad como pilares para avanzar hacia la ciudad que quiere ser en el futuro. Ese reto pasa por una web integradora, ágil y facilitadora que los logroñeses empleen como mecanismo de conversación y conexión con su Consistorio. Por eso, se están potenciando acciones como la plataforma de participación, que ya comienza a dar sus primeros frutos y permite tomar el pulso a las principales inquietudes de los ciudadanos.

No se debe olvidar el apoyo a la investigación como parte fundamental para avanzar, no sólo en innovación. La transversalidad del nuevo futuro, en el que el cruce de descubrimientos, estudios científicos y de toda clase de conocimientos ayudará a progresar en otros terrenos como el de la salud .

Ahí también La Rioja progresa adecuadamente.

Porque el bien de las personas no se basa exclusivamente en facilitarle herramientas. También hay que mejorar su vida y solucionar sus problemas. En un mundo en el que, por ejemplo, la longevidad es un asunto mayor, en el que el privilegio de vivir más también despierta incertidumbres ante ese espacio por descubrir, la investigación es elemental.

Como modelo de vanguardia se podría destacar el CIBIR. De hecho la Unidad de Cáncer de Pulmón y Enfermedades Respiratorias del Centro de Investigación Biomédica acaba de recibir el reconocimiento de la comunidad científica internacional por sus últimos avances en investigación sobre asma.

Al final, todo suma. Investigación+desarrollo+innovación. Una operación sencilla en su composición, complicada en su ejecución.